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Los filmes de Márta Mészáros llegan a las salas españolas

El ciclo a la directora húngara con el que inicia andadura la distribuidora de cine restaurado LOST & FOUND podrá verse en septiembre en la Filmoteca de Catalunya, Cineteca Madrid y NUMAX. Más tarde se proyectará en otras plazas como Tabakalera, el IVAC o la Filmoteca de Galicia.

La húngara Márta Mészáros es una de las directoras más importantes de Europa en la segunda mitad del siglo XX. Contemporánea de otras cineastas célebres de su momento con las que dialoga en temáticas, como la checa Věra Chytilová o la francesa Agnès Varda, con quien mantenía una cercana amistad y que la consideraba una de sus realizadoras preferidas, fue la primera mujer en ganar el Oso de Oro de la Berlinale en 1975 por su filme Adopción. En apenas tres años, también se haría con el premio de la crítica internacional en Cannes (por Nueve meses) y con la Concha de Plata de Donostia (por Como en casa).

A pesar de resultar tan exitosa en su momento, su nombre quizá no haya circulado todo lo que esta gran cineasta merece en las últimas décadas. La decisión del National Film Institute de Hungría de restaurar buena parte de su obra en los últimos años, unido al premio a su carrera que la Academia del Cine Europeo le concedió el año pasado, ha logrado ponerla de nuevo en el mapa.

LOST & FOUND presenta un total de 12 filmes de la directora, todos los que están restaurados hasta el momento, en prístinas copias en DCPs 2K y 4K. Quien se acerque por primera vez al cine de Mészáros, descubrirá la visión de una realizadora siempre comprometida a documentar los cambios de su sociedad a través de la mirada y los sentimientos de mujeres que no se dejan amedrentar por las circunstancias. También se hallará ante un cine con ecos de la Nouvelle Vague francesa, pero en el que se intuyen además las influencias de su educación en el cine soviético. Haciendo gala de una exultante variedad de recursos cinematográficos, como cuidadas y originales perspectivas o precisos y epatantes movimientos de cámara; puede que haya dos constantes estéticas en su cine que destaquen sobre las demás: la inserción de lo real en estructuras de ficción y el mimo que atesora por los rostros.

En conversación con Catherine Portuges para su libro Screen Memories: The Hungarian Cinema of Márta Mészáros, la autora habla de la misión vital que se exigió: “dejar constancia de forma honesta de la era que me ha tocado vivir”. Y lo hizo siempre, desplegando un rico lenguaje cinematográfico, desde una perspectiva femenina: “si interpretas mis películas de forma estrictamente política, ves que trato las relaciones de poder de forma muy diferente a como lo hacen los directores hombres”. Sus filmes son, en efecto, personales, políticos, honestos, feministas y auténticos.